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miércoles, 13 de abril de 2011

Brunch en Villa Urquiza - Abuelos Conmovedores

Complejo Cultural Teatro 25 de Mayo
Continuando con la experiencia festivalera del BAFICI, otra vez las corridas o mejor dicho el ajuste de la rutina para horarios raros en la grilla cinematográfica. Y porque a caballo regalado no se le miran los dientes, como ganadora de un par de entradas para una función especial de Fibertel, tomamos con Pablo el subte en Corrientes y Florida y no paramos hasta Estación Los Incas (en el barrio de Villa Urquiza), la que nos dejaba más cerquita del Teatro 25 de Mayo (recuperado por los vecinos, historia que pueden seguir en el grupo de Facebook del enlace) para llegar antes de las 13.30, cómodos y además, comer algo ni muy pesado para no dormirse, ni muy liviano para no causar ansiedades si la trama fuera poco interesante.
Cuando uno anda en rutina cinematográfica y viendo material no convencional y en salas que uno visita una vez al año, se baja en un barrio lejano a su casa y es como si estuviera en otro planeta. Es divertido, pruébenlo de vez en cuando.
Tienda de Café donde podés tomar té
Volviendo al tema que nos ocupa, teníamos que comer y no había locales de comida rápida por donde nos bajamos, preguntamos y nos mandaban a 10, 12 cuadras de donde estábamos. La salvación llegó más rápido de lo que imaginábamos y fue una buena elección. Tienda de Café (sobre Triunvirato al 4100) franquicia que salió a competir con otros varios negocios del estilo -entre ellos la invasión Starbucks Coffee-, más sencillo, con precios convenientes y una carta de deliciosos sandwichs (tostados o sin tostar), a mí me tentó el Positano (con mozzarella, tomates, rúcula, jamón crudo y oliva) y mon mari fue por uno con roquefort, lomito ahumado y también, repetido el yuyo de moda, la rúcula, ambos con una guarnición de crocantes nachos. Me quedé con las ganas de probar los dulces que pueden ser acompañados por cafés del mundo y/o tés (sí, es una tienda de café pero para gente como esta novel bloguera que le hace mal la bebida negra, hacen falta lugares como éste en los que también podemos saborear algún blend aceptable). 
A la salida
Así es que con la pancita contenta, menos mal, fuimos al encuentro de una peli que mueve porque es fuerte pero a la vez toca sentimientos profundos. Su título, Abuelos, su directora, entre chilena y ecuatoriana, porque a eso se refiere su obra. Va a ir a buscar sus raíces en imágenes documentales y buceando en las vidas de su abuelo chileno, Juan, al que no conoció y que nos mostrará el costado oscuro del Chile de la dictadura y en Ecuador, el otro abuelo, Remo, que trataba de inventar la fórmula de la inmortalidad. Por los dos lados pasión por los ideales, por los dos lados, la vida dándose por otros. La fotografía es espléndida, la música también. Cada imagen trata de llegar a expresar el sentimiento de los narradores o de los protagonistas buscados por la cámara y el relato. Si bien, los pasajes referidos al abuelo Juan son los más fuertes no sólo por la imagen sino por la historia reciente de nuestros vecinos y que también tuvieron su correlato de este lado de la Cordillera, las locuras y aciertos de Remo, el médico autodidacta y especie de brujo que hacía llover, refrescan el alma. Qué paradoja, uno vivió y murió en el desierto y el otro, en un clima húmedo y lleno de vegetación pero en el fondo, ambos eran apasionados de la vida y eso logró captarlo su nieta, Carla Valencia Dávila, quien hasta se anima a cantar el tema de los créditos finales. 
Hasta el próximo, RECIPes, chau, chau!