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miércoles, 11 de septiembre de 2013

MENÚ SOCIAL: CINE COMPROMETIDO CON SU TIEMPO + SABROSA TORTILLA


Hoy estoy de denuncias y compromisos, será porque en mi país es el Día del Maestro y nos refiere a un Domingo Faustino Sarmiento que hizo de la educación un pilar para el progreso. Por esta razón me referiré a dos pelis, que ya tienen un tiempito pero que siempre aparecen actuales si se quieren debatir. Las dos son docudramas ya que refieren a hechos reales pero donde fueron cambiados algunos nombres. En uno de los casos fue necesario pues había un juicio que estaba por desarrollarse.

La primera viene de Alemania y es La Ola (Die Welle). Esta "ola" no es la nueva sino una onda que viene del pasado y en la que un profesor de la escuela media querrá sacudir las mentes de sus alumnos preguntándoles si es posible que el nazismo vuelva a azotar la tierra en la que nacieron estos jóvenes. Muchos dirán que es imposible, que es algo superado, pero pronto, muchos de ellos marginados o no escuchados en sus hogares, comienzan a ser protagonistas de un movimiento que va a ser alimentado también por el poder que el profesor a cargo incuba por la respuesta de los alumnos. Con suspenso y drama veremos crecer el grado de sectarismo del grupo La Ola y cómo se van atreviendo a quebrar sus propios límites, cómo la masa impide que los más racionales actúen con sentido común y que todo se desborde. Quedará demostrado que si no hay verdadera comunicación, o si la manipulación de jóvenes marginados en ambientes de contención que no son los naturales y/o nutridos por ideas equivocadas pueden llevar a tragedias de las que cuesta muchos años, dolor y sacrificio salir. Es una propuesta inquietante que remite al papel de la educación, la familia, la política y las relaciones sociales en un mundo hiperconectado pero poco comunicado en la realidad. La idea original fue de un profesor en EE.UU., en Palo Alto, California. Su nombre, Ron Jones, el experimento la Tercera Ola.

Vínculos a "La Ola":
a) Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/La_ola_(pel%C3%ADcula)
b) La Ola en You Tube



El segundo paso de este menú social es un filme de 2004, que tardó en ser estrenado en pantallas comerciales porque estaba pendiente un juicio al que hace referencia la trama. Se trata de Whisky Romeo Zulu y cómo se llegó al siniestro del avión de LAPA, cuya matrícula es el título de la peli. Una parte de la vida de Enrique Piñeyro, el director, que también fue comandante de la aerolínea a la que no se cansó de denunciar pues volaba en pésimas condiciones técnicas y de seguridad de los pasajeros. Eran los años 90 en la Argentina, el sector privado de servicios se expandía y los controles y actuación del Estado se achicaban. En este todo vale, Piñeyro denuncia primeramente las fallas de la Fuerza Aérea en el control de vuelos. Su nota no es publicada en el país (por órdenes del poder de turno) por temor a que no vengan turistas del exterior pero es el New York Times el que se encarga de ponerla a la vista de todos. Allí, sí, los matutinos porteños, se hacen eco de la columna y la primera piedra está en el aire. Desde ese momento, ya los directivos de LAPA lo tenían en la mira, su vida se convertirá en una cruzada contra la corrupción y la falta de compromiso de sus compañeros, que temiendo perder sus trabajos siguen como si nada, arriesgando sus vidas y la de los pasajeros. Esta peli se presentó en el BAFICI de 2004 ganando varios premios y su nivel de producción en cuanto a la filmación de los aviones (que tuvo que ser hecha medio en clandestinidad aunque se muestren aviones de la compañía y sectores del Aeroparque Jorge Newbery), no parecía tan independiente; sin embargo, todo lo que rodea a lo que se cuenta de una manera audiovisual,  sí es un testimonio fuerte que tenía que ser mostrado para que no se repita. Piñeyro deja LAPA en junio de 1999 con la angustia de saber que si todo seguía como cuando él volaba sus aviones, tarde o temprano, alguno se caería y esta profecía se cumplió el 31 de agosto de 1999 cuando se estrella, sin despegar el vuelo WRZ que se dirigía a Córdoba, en donde murieron 65 personas (algunas no estaban en el avión) y dejando a más de 30 heridos. Allí también se firmó el certificado de defunción de la empresa que insistía en la culpa de un piloto cansado, que no había pasado con buenas calificaciones las pruebas de simulador pero olvidando todas las denuncias que hacía Piñeyro, que también fue perito en la caída del avión de Austral de Fray Bentos donde también se culpó solamente a un piloto y se dejaron de lado las fallas técnicas que acompañaron el desastre. Muy interesante resulta ver en pantalla y en recortes periodísticos de la televisión a los actores políticos, empresariales, y de los medios de comunicación en defensa de la empresa. Vale recordar que es la primera vez que en un desastre de este tipo, la investigación judicial determina procesar a toda una cúpula empresarial, y no sólo decir que fue el piloto y finalmente fueron condenados 2 denunciados y los otro absueltos. También se procesó a personal de la Fuerza Aérea por fallas en la seguridad aérea.
Vamos a ver una ficción, porque el director y guionista, cuando decidió contar su verdad no estaba de ánimos para hacerlo como documental, para ello años más tarde produjo "Fuerza Aérea Sociedad Anónima", otro fuerte filme sobre su especialidad, la seguridad aérea y que también impactó sobre la justicia que actuó en consecuencia. En la trama de WRZ iremos continuamente de flashbacks cortos en el presente del protagonista a otros más largos que retratan un amor de niñez que volverá a encontrarse justo en la empresa de la discordia. La otra línea fuerte de la película es la actuación del fiscal del caso que casi sin diálogos, sólo con acciones, nos describirá la tensión de su tarea y las amenazas que sufre para que el castigo no caiga sobre los poderosos. También podremos ver que Piñeyro rodeado de actores como Mercedes Morán o Alejandro Awada, hace de sí mismo y esto lo podemos cotejar en un intercambio con la Morán donde todas sus emociones están a flor de piel porque él cuenta algo que vio y es lo que lo hace actuar de esta manera, casi como un antihéroe al que se le reprocha que denuncia porque tiene buena posición económica y por eso se puede dar el lujo de hacerlo.
En definitiva, una peli necesaria para entender que la corrupción en los poderosos destruye y lleva a la muerte; que la corrupción no sólo impregna a los poderosos sino que baja termina en un efecto "anteojeras" que es muy peligroso y que se enquista en la cultura del día a día donde lamentablemente seguimos sufriendo efectos del no hacer nada por revertir la situación.

Vínculos a Whisky Romeo Zulú:
a) Wikipedia: La historia del Vuelo 3142 LV-WRZ


Uf, hoy sí que estamos serios y por eso, cambiando un poco el clima, vamos derecho a la cocina a preparar una rica tortilla de espinaca y brócoli.

Ingredientes (para 4 porciones chicas):
-Una taza de espinaca
-Una cabeza chica de brócoli
-Una cebolla chica
-1 diente de ajo
-2 cucharadas de queso rallado
-2 cucharadas de hebras de queso tipo danbo.
-4 huevos
-3 fetas de panceta ahumada
-Salsa picante tipo Tabasco, unas gotitas
-Especias (yo utilicé la mezcla Garam Massala de Quinto Zalla)
-Sal y pimienta
-Aceite para rehogar cebollas y ajos y para hacer la tortilla (puede utilizarse manteca)

Preparación:
-Hervir la espinaca y el brócoli (flores y troncos hasta que estén tiernos).
-Escurrir bien la espinaca.
-Picar la espinaca y el brócoli
-Rehogar la cebolla y el ajo picados
-Dorar la panceta
-Batir los huevos
-Mezclar la espinaca, el brócoli, la cebolla, el ajo, el queso rallado, el queso danbo, la panceta. Condimentar.
-Agregar los huevos batidos e integrar.
-Volcar los ingredientes en una sartén lubricada con aceite o manteca. Dejar que se cocine una parte, cuando esté dorada, dar la vuelta y luego cocinar el "lado B".
- Puede servir como tapeo, guarnición o como plato principal.

No es comida de avión, se los aseguro ya que no es pollo ni pasta y tiene mucha onda para que los que no se animan, prueben el brócoli y la espinaca en un formato en el que puedan incorporar sus sabores sin darse cuenta.



Hasta el próximo RECIPes, chau, chau