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domingo, 23 de marzo de 2014

PANTALLA PINAMAR 2014 - DOS NIÑOS MUY QUERIBLES NOS ENSEÑAN EL CAMINO (PRIMERA PARTE)

Ayer por la noche me acordé de "El Viejo y El Mar" o tal vez de "Moby Dick", que tiene que ver con una de las dos pelis que presentaré y que fueron el principio y el fin de esta edición número 10 de Pantalla Pinamar. El porqué se inscribe en la aventura de ir a la feria a comprar alimentos frescos y luego, hacerse el que uno sabe cómo tiene que comenzar su preparación. Para los pescados, esto es volver a la época de la caza y la pesca y eso fue mi cocina ayer, por la noche, cuando arremetí contra una corvina negra, y la descamé, y la abrí y la metí en la cacerola. El resultado fue maravilloso, todo sirva para calmar la adrenalina de los minutos de lucha. Valió la pena, al final de la segunda parte, la receta.


Primero es lo primero y la gustosa entrada nos trajo de vuelta al escenario de una historia que nos tocó a todos cuando la vimos por primera vez y fue ingresar al "Nuovo Cinema Paradiso" (Nuevo Cinema Paradiso). Carlos Morelli, director del festival, se animó a contarnos que pasar esta película fue un sueño desde que la visionó en el Festival Des Films Du Monde (Montréal) y no paró hasta conseguirlo.
El efecto no tardó en aparecer: nos volvimos a enamorar del cine y de las historias de amor que no tienen tiempo. Y sí, pasaron muchos años del estreno de la italianísima Cinema Paradiso y en este décimo aniversario del festival, se programó una joya no estrenada comercialmente en la Argentina, una perla que es el corte del director que incluye casi una hora más, con una historia de amor que en la primera era sólo una anécdota.
Si bien muchos pensamos que las historias (el amor por el cine y el amor por una mujer) están fuertemente vinculadas, las dos líneas argumentales, podrían correr independientemente y de una peli, hacer dos. En la original, el nudo en la garganta se te hacía cuando ese cinematógrafo de la parroquia de un pueblo, del que era su único divertimento, va quedando al margen con la llegada del progreso, con el hacerse adulltos, va perdiendo protagonismo hasta ser herido de muerte y olvido.
Pero allí esta Salvatore, Totó, ese pequeño rebelde que se sube a un taburete para poder atender al proyector, detrás de bambalinas observa al cura que censura las escenas de besos y hace rabiar a Alfredo quien le enseña el oficio tras la obstinación del niño.
Totó crece en la ausencia de su padre, muerto en la guerra y los reproches de su madre que se preocupa porque desaparece para ir al cine. El drama irrumpe en escena con el incendio del Cinema que se convierte en infierno pero Totó ya está entrenado. El dolor hace crecer de golpe pero también llega el amor y esta es la segunda historia que se va a relatar y que probablemente se robe al primer amor del protagonista.
Todo está relacionado, esas escenas de besos censurados, ese amor que no se puede concretar, por la distancia física, por las dudas de la edad, por las diferencias sociales.
La banda sonora de Ennio Morricone y en especial su tema de amor creado por Andrea Morricone, seguirá sonando en las cabezas de quienes osen internarse en esta preciosa y conmovedora peli. Aquí les dejo una versión en japonés!!! Sí!!!


Aplausos para Giuseppe Tornatore, el director que la hizo nacer, por sus dos versiones y por Morelli, que cumplió su sueño frente a los fieles espectadores de Pantalla Pinamar.

Nota al margen, pero muy importante, ya que todos nos emocionamos con la historia del cine que se venía abajo y el querer salvarlo, en Pinamar justo hay un caso con el que fuera el hogar de las primeras ediciones del Festival: se trata de las salas de cine Bahía y Pinamar. Ambas fueron cerradas por problemas financieros y ahora, están casi destruidas, tapiadas, como si las hubiera arrasado un vendaval y esperando por la resolución de la sucesión entre herederos de los dueños. El INCAA intentó comprarlas, pero no se llegó a un acuerdo. No sé, ¿alguien de Pinamar, algún ministerio de cultura, podrá hacer algo para que no se pierdan estas amplias salas? No desmerezco el valor de los Oasis que por técnica tienen lo que hace falta, pero en capacidad y en posibilidades de cantidad de proyecciones ya quedan chicas para lo que ha crecido Pantalla Pinamar en los últimos años. Miren que en esta última edición se logró, en una semana y sin contar el último día de proyecciones, superar la barrera de los 30 mil espectadores. Pero vamos, que podríamos estar todos más cómodos y la prensa tener oportunidad de ver algunas otras pelis que por conferencias, recepciones y trabajo que realizar quedan relegadas.
Cines Bahía y Pinamar: Ojalá nos vuelvan a ver entrar como espectadores
Foto Gentileza: Pablo José Recondo
Hasta la segunda parte de este post en RECIPes, chau, chau!